RADIOFRECUENCIAS EXTRATERRESTRES
JEISSON LEONARDO RICO DUQUE
ABSTRACT:
El
siguiente artículo, basado en la investigación realizada por el proyecto SETI,
analiza la real procedencia de dos señales provenientes del espacio captadas
por radiotelescopios del SETI.
The article, based on
research by the SETI project, analyzes the actual origin
of the two signals from space
captured by SETI radio
telescopes.
El
objetivo del presente artículo es informar sobre una investigación relevante
para el ser humano: la búsqueda de vida extraterrestre inteligente. El SETI
(search for extraterrestrial intelligence) es un proyecto científico
exploratorio que pretende encontrar la existencia de vida inteligente fuera de
la Tierra.
Para
llevar a cabo esta labor, los científicos del proyecto usan enormes antenas
receptoras de radio que captan señales provenientes del espacio exterior. Estas
antenas se erigen sobre lugares vastos e inhóspitos para evitar la filtración
de señales provenientes de la Tierra. Entre las muchas señales recolectadas por
estas antenas, hay dos que se destacan: la recibida en el año 1967 y la
recibida diez años después, en 1977. Las
conjeturas sobre la procedencia de estas dos señales generaron una gran
controversia científica. ¿La fuente de estas señales sería natural o artificial?
¿Eran señales de seres extraterrestres o señales naturales emitidas por los
astros?
Radiotelescopios del SETI
SEÑAL DE 1967:
Transcurría
el año 1967 cuando una señal proveniente del espacio llamó la atención de
Anthony Hewish y su equipo de investigación
en el SETI. Dicha señal mostraba un patrón sorprende para la radioastronomía de
la época: ésta emitía pulsos regulares. Los científicos ignoraban la fuente de
estas pulsaciones radiales. La
incertidumbre generó una serie de supuestos, entre los cuales se destacó la
posibilidad de que las emisiones fueran de origen extraterrestre. Al respecto
Hewish luego señalaría: “Teníamos que
enfrentarnos a la posibilidad de que las señales estuviesen, efectivamente,
generadas en un planeta que orbitaba a alguna
estrella lejana, y que fuesen artificiales”
Poco
tiempo después, durante el mismo año, la astrofísica Jocelyn Bell Burnell
descubriría señales regulares procedentes de un mismo lugar en el cielo. Para
descartar fallas técnicas, el descubrimiento fue confirmado con el uso de otro
radiotelescopio. Ante la naturaleza de los hechos, el equipo de Bell consideró “la posibilidad de que las señales estuviesen
generadas por Little Green Men (Hombrecillos Verdes)”.
Tras
fijar la posición del origen de las emisiones, Bell descubriría más señales
regulares de distinta procedencia. El descubrimiento de otras fuentes de
señales regulares permitió determinar que la procedencia de las mismas era
natural. Se concluyó entonces que las ondas radiales provenían de estrellas de
neutrones.
Jocelyn Bell
El
15 de agosto de 1977, en la universidad estatal de Ohio se detectó la señal más
famosa captada por el SETI. Esa noche, mientras el radiotelescopio hacía su
rutinaria búsqueda de señales extraterrestres, la impresora conectada al mismo imprimió
el registro de la señal. Jerry Ehman,
profesor de la Universidad Franklin en Columbus, quien esa noche hacía las
labores de supervisor, leyó la señal y junto a ella escribió el famoso wow!
La famosa señal wow!
causó revuelo debido a su inigualable intensidad. Tan intensa fue, que aún
sigue siendo mucho más poderosa comparada con cualquier otra señal captada
antes y después. Sobre ella Amir Alexander en su artículo SETI@50: La señal Wow! menciona: “En una notación más familiar, la señal se incrementó desde cero a un
nivel de 30 “sigmas” por encima del ruido de fondo, y luego bajó de nuevo a
cero, todo ello en un intervalo de 37 segundos.
Dos aspectos de la señal captaron inmediatamente la atención de Ehman y
del director del proyecto John Kraus, que vio los resultados a la mañana
siguiente.
Primero, los 37 segundos eran exactamente el tiempo que necesitaba el
rayo de barrido de Big Ear para estudiar un punto dado en el cielo.
Debido a esto, cualquier señal procedente del espacio seguría con
precisión el patrón de señal de “Wow!” – incrementándose y decrementando a lo
largo de 37 segundos. Esto prácticamente descarta la posibilidad de que la
señal fuese el resultado de una interferencia de radio terrestre.
Segundo, la señal no era continua, sino intermitente. Kraus y Ehman lo
sabían debido a que Big Ear tenía dos rayos distintos que barrían el mismo área
del cielo sucesivamente con varios minutos de separación. Pero la señal sólo
apareció en uno de los rayos y no en el otro, indicando que había sido
“apagada” entre los dos barridos. Una señal enfocada, potente e intermitente
procedente del espacio exterior: ¿podría ser que Big Ear hubiese detectado una
señal alienígena?”
Durante
el mes del descubrimiento se hicieron infructuosos intentos de recuperar la
señal. Tiempo después, durante los años 1987 y 1989 Robert Gray, analista de
datos, programador y participante del proyecto SETI, buscó la señal haciendo
uso de un radiotelescopio de 26 metros apodado META, ubicado en Oak,
Massachusets, pero sus intentos fueron en vano. Luego, en 1996 Gray usó un
enorme conjunto de radiotelescopios ubicado en Nuevo México y compuesto
por 27 platos de 25 metros, pero sus pruebas,
nuevamente, no propiciaron un resultado satisfactorio.
La
señal de 1967, a pesar de los rumores sobre su procedencia alienígena, provenía
de un fenómeno natural según las investigaciones de Jocelyn Bell. La de 1977 en
cambio aún sigue siendo de naturaleza desconocida. Oficialmente la historia del
proyecto SETI dice que solo dos señales provenientes del espacio han sido
verdaderamente relevantes. Aunque aún no se ha logrado el objetivo principal de
la investigación (según informes oficiales), se han descubierto los púlsares
(estrellas de neutrinos que emiten ondas de radio regulares), descubrimiento
que le significó a Anthony Hewish la obtención del premio Nobel de ciencia.
La
señal Wow! Sigue viva en la memoria
de los científicos; es ella el aliciente de los investigadores para continuar
su hasta ahora infructuosa exploración. En el SETI nadie se rinde hasta lograr
su objetivo; los radiotelescopios oyen; la
búsqueda continúa…




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